El estudio desarrollado por Schneider et al. tiene como objetivo establecer una guía para diagnosticar, desde la perspectiva de la fisioterapia, la presencia de dolor atribuido a las articulaciones facetarias cervicales. El dolor de las articulaciones facetarias cervicales afecta al 36–67% de los individuos con dolor de cuello crónico, siendo habitualmente un reto su diagnóstico.
Actualmente, la prueba más válida para confirmar su diagnóstico es invasiva, consistiendo en un bloqueo anestésico del nervio que inerva las articulaciones facetarias para comprobar si existe una reducción en los niveles de dolor (ver Figura 1). Por todo ello, es necesario disponer de pruebas no invasivas que permitan determinar la contribución de las articulaciones facetarias al dolor cervical.

Los investigadores utilizaron datos de 125 pacientes con dolor de cuello crónico para desarrollar el clúster. Concretamente, se evaluaron una serie de pruebas descritas tradicionalmente para la detección del dolor de las articulaciones facetarias cervicales. El modelo de regresión logística univariante identificó las siguientes pruebas como las más relevantes para diagnosticas la implicación de las articulaciones facetarias en el cuadro doloroso del paciente (ver Figura 2): 1) sensibilidad segmentaria a la palpación [positivo si la palpación de la musculatura próxima a la articulación resulta dolorosa; razón de verosimilitud positiva (LR+) = 3.48, razón de verosimilitud negativa (LR-) = 0.08], 2) exploración manual espinal (positiva si al realizar una movilización posteroanterior aparece dolor y restricción; LR+ = 3.17, LR- = 0.11); y 3) prueba de extensión-rotación (LR+ = 2.02, LR- = 0.29). Sin embargo, la mejor precisión diagnóstica se obtuvo cuando se aplicaron las 3 prueba a modo de clúster. Concretamente, si las tres pruebas resultaban positivas la LR+ fue de 4.94. De este modo, la probabilidad post test del diagnóstico de dolor de las articulaciones facetarias cervicales se incrementa del 42% al 78% si el paciente tiene las 3 pruebas positivas. Por otro lado, es importante destacar que la precisión diagnóstica obtenida por clústers constituidos por la prueba de extensión-rotación junto con una de las otras dos pruebas fue bastante similar a la obtenida por el clúster que incluyó las 3 pruebas. Este aspecto, sumado a que la prueba con mayor capacidad para descartar la presencia de dolor atribuido a la articulación facetaria fue la de sensibilidad segmentaria a la palpación (LR- = 0.08), nos permite hipotetizar que probablemente la aplicación de la prueba de sensibilidad segmentaria a la palpación y la de extensión-rotación sea más que suficiente para determinar la presencia de dolor atribuido a las articulaciones facetarias cervicales. No obstante, hay que reiterar que la mejor precisión diagnóstica se obtiene con la aplicación de las 3 pruebas.

En resumen, el clúster desarrollado en este estudio es una herramienta útil para el diagnóstico del dolor de las articulaciones facetarias cervicales. El clúster presenta una mayor validez diagnóstica que las pruebas disponibles hasta la fecha, permitiendo identificar o excluir correctamente a la gran mayoría de los pacientes. El empleo clínico de este clúster puede ser particularmente útil como herramienta diagnóstica en entornos donde no se dispone de pruebas diagnósticas avanzadas, así como para identificar a aquellos pacientes con dolor cervical que menos se beneficiarían de un bloqueo anestésico de la articulación facetaria.


Usted no está autorizado para agregar comentarios.
Los comentarios serán moderados antes de ser publicados.