El artículo desarrollado por Slaar et al. evaluó la validez de las "Reglas de Muñeca Pediátricas de Ámsterdam", estableciendo un protocolo clínico que ayuda a determinar si se requieren radiografías en niños después de una lesión aguda en la muñeca. Concretamente, el protocolo consiste en la evaluación clínica de la muñeca, prestando especial atención a la presencia de ciertos criterios. El valor clínico de estas reglas es sustancial, ya que podrían reducir la cantidad de radiografías innecesarias y mejorar la eficiencia en el diagnóstico de lesiones de muñeca en niños.
En niños, el trauma de muñeca es una de las causas más habituales para acudir a emergencias en el centro sanitario de referencia. Se estima que las fracturas de muñeca representan el 25–36% de todas las fracturas pediátricas. Durante las últimas cuatro décadas, el número de fracturas distales del antebrazo en niños se ha incrementado considerablemente, lo que ha incrementado sustancialmente los costes asociados a las mismas. La radiografía en niños después de un traumatismo de muñeca se realiza rutinariamente en la mayoría de los hospitales, lo que puede repercutir en costes innecesarios, tiempos de espera prolongados y exposición a la radiación. El desarrollo de las "Reglas de Muñeca Pediátricas de Ámsterdam" pretende reducir el empleo masivo de radiografías.
Tras analizar 18 variables clínicas de posible utilidad a través de una regresión logística, el modelo propuesto por los autores finalmente identificó 6 variables significancia estadística para sospechar que existe una fractura de muñeca : 1) edad; 2) hinchazón de la parte distal del radio; 3) deformación visible; 4) dolor al palpar el radio en su parte distal; 5) dolor al palpar la tabaquera anatómica; y 6) dolor en la supinación. El área bajo la curva del modelo fue de 0.81 (IC del 95%: 0.76 – 0.85) y, una vez corregido por la variable “optimismo”, el modelo mantuvo su capacidad discriminativa (área bajo la curva = 0.77). A pesar de que la capacidad discriminativa de las “Reglas de Muñeca Pediátricas de Ámsterdam”, solo obtuvo valores adecuados en la sensibilidad [95.9% (IC del 95%: 91.7 – 98.0)], pero no en la especificidad [37.3 (IC del 95%: 31.0 – 44.1)]. Con estos indicadores diagnósticos, la razón de verosimilitud positiva de estas reglas fue de 1.53, mientas que la razón de verosimilitud negativa fue de 0.11. Por tanto, se trata de una regla que identifica prácticamente a todos los niños que presentan una fractura en la muñeca, aunque un número importante de niños sin fractura obtendrán resultados positivos en esta regla. Ante un resultado positivo será necesario realizar una radiografía para confirmar la fractura, mientras que un resultado negativo permitirá descartar fractura con prácticamente total seguridad. Actualmente, existe una aplicación móvil para aplicar la regla desarrollada por Slaar et al. (ver Figura 1).

En resumen, las "Reglas de Muñeca Pediátricas de Ámsterdam" resultan útiles para determinar si es necesaria una derivación para realizar una radiografía en niños con traumatismo agudo de muñeca. Se estima que el uso de estas reglas permitirá una reducción potencial de radiografías solicitadas del 22%, lo que supondría un ahorro aproximado en los servicios sanitarios de 96.000 € anuales por cada 100.000 niños. Pese a su elevada sensibilidad (95.9%), la mayor limitación del modelo es su baja especificidad (37.3%), que se eligió para lograr un equilibrio entre las fracturas no detectadas y la reducción de las radiografías.


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